sábado, 4 de junio de 2011

Edición n° 11 - Junio 2011



Editorial:  Los indignados - página 2

Lo que acontece en España, protestas pacíficas de personas movilizadas por un espíritu de cambio mezclado con el cansancio y la indignación, ha mostrado una vez más, siempre mediante revueltas populares impulsadas por un sentimiento independiente, el repudio a un sistema que no deja de manejar a su antojo las mismas reglas antihumanas: el capitalismo. En consecuencia, ante una crisis estimulada por el neoliberalismo latente, las posibles soluciones son siempre las mismas (Argentina 2001). De esta manera el que paga termina siendo el pueblo, mientras muchos otros se siguen enriqueciendo gracias a un Poder que defiende a grupos económicos, a los bancos, a las grandes empresas, pero a la vez realizan el recorte del gasto público como primera medida de solución. A partir de esto es que la gente, cansada del mismo maltrato, sale a la calle a responder. Nosotros lo hemos vivido hace unos años, y como para no escapar de la realidad vivida, los medios de comunicación continúan siendo cómplices de tal manejo político. Hoy, en España, la protesta y el acampe es manejado, según la hegemonía mediática española, por la ETA, intentando minimizar y ensuciar tal movilización. No obstante aquí, desde la lejanía, se ve como bueno la movilización masiva actual española, mientras que en nuestro país las marchas, los cortes y los piquetes (reclamando derechos) son tan criticados que llegan al punto de que muchos lo vean como algo terrible, olvidándose de que la protesta es un derecho que nos brinda la democracia.
Hoy, desde aquí, les brindo mi apoyo a las personas que se movilizan por el pedido de cambio, por el repudio a un sistema que congela y aniquila a toda la humanidad con dos armas: dinero y Poder. Espero que el mundo comprenda que si es necesario movilizar al mismo mundo para que un sistema pare con la matanza diaria, entonces movilicémonos, pero no sólo al mirando nuestro propio ombligo.
Indignados… cada vez somos más.




Reflexión:  El extraño concepto de la palabra “inseguridad” - página 3, 4 y 5


Como podemos oír a diario en los medios de comunicación, como así también en voz de muchas personas, la palabra “inseguridad” es tomada como el título de una problemática que, para una clase social acomodada e individualista, es la de mayor importancia, y primordial en el pedido de solución. Pero existe algo extraño cuando se piensa en esta problemática y en la palabra en sí. Lo que se refiere a “inseguridad”, mirado como un fenómeno que ha explotado en estos últimos años, se encuentra limitado al delito y a los robos masivos, olvidándose de otras situaciones o problemas que tranquilamente pueden formar parte esto. De esta manera podemos escuchar que en años anteriores se estaba más seguro.
Pregunto, antes que nada, ¿se está inseguro hoy en día?
Con el respeto a las víctimas fatales de los delitos, digo que hoy no veo esa inseguridad de la que hablan, ya que puedo caminar libremente y no sólo salir cuando es necesario. Es lógico que uno sale a la calle por trabajo, estudio y demás, pero si la “inseguridad” fuese verdadera los pasatiempos estarían olvidados y el miedo sería un factor primordial en nuestras vidas. Hoy no lo veo así.
Volviendo a lo dicho anteriormente, al extraño concepto de la palabra, cuando escucho la problemática de la inseguridad no veo que se nombren otros problemas que estarían vinculados a lo mismo. Para ser más claro vale preguntarse:
¿Qué pensará de lo que llaman “inseguridad” una persona que llega a un hospital y no pueden atenderlo, o acaso el hospital más cercano está a kilómetros de distancia, como sucede en el muchos lugares del norte argentino; o las prepagas lo deja sin cobertura cuando más lo necesita? ¿Qué pensará aquel que vive en un asentamiento y, sin trabajo, educación ni vivienda, continúa excluido del sistema?, ¿qué pensarán los aborígenes que pierden sus tierras en manos de personas con billeteras gordas y nadie los escucha ni responde a su reclamo?
¿Se nombran estas situaciones cuando se habla de “inseguridad”? 
Por otro lado, cuando se dice que años antes estábamos más seguro… ¿qué pensarían de seguridad, en los 90, las miles de familias que se han quedado sin trabajo con una indemnización que se les volaba de las manos, mientras otros se enriquecían o viajaban por el mundo? ¿qué pensarían, en los 70, los 30.000 desaparecidos, los secuestrados, torturados,  perseguidos, los fusilados y los exiliados, sólo por pensar diferente?, ¿qué pensarían los millones de argentinos que perdieron sus ahorros en manos de los bancos en el 2001?
Pregunto… ¿se estaba más seguro en aquellos años?  ¿La inseguridad se limita sólo a robos y delitos?
Pero como es más fácil envolver en una pequeña bolsa un solo problema, que justamente sufre una clase dominante en todos los aspectos,  voy a hablar de ello, pero llamándolo como prefiero y creo que se debería nombrar: robos y delitos masivos.
Para poder encontrar una solución a un problema complejo es necesario buscar la raíz del mismo. Esto, sin ninguna duda, nos abre el abanico sobre las diferentes tipos de soluciones que pueden acabar o minimizar la delincuencia. Extrañamente nada de esto sucede. Las soluciones que se oyen a diario van de la mano con el problema en sí y acuden a la misma clase social que hoy cree que esto es lo peor que sufre el país. Sin proyectos a largo plazo, las primeras soluciones que surgen, siempre desde una derecha que continúa imponiendo sus normas, son: represión, manos dura, en algunos casos pena de muerte, bajar la edad de imputabilidad en los menores, la vuelta del servicio militar obligatorio, y tantas otras cosas que se encuentran muy pero muy lejos de lo que nosotros pensamos. Por consiguiente la idea, como dije antes, es comenzar por buscar la raíz, pero para ello hay que llegar a una pregunta: ¿cómo comienza este fenómeno?
Es claro que los robos masivos surgen de un gran problema como es el de la pobreza y la desigualdad, que van de la mano. Tomando esta cuestión y siendo consciente de que la realidad de este fenómeno comienza aquí, la solución tendría que estar ligada a este tema. Lo primero de lo que hay que hablar es de ello y tomar medidas urgentes, no para que los robos paren sino para que esa gente pueda vivir con dignidad. Antes que una persona con un bienestar que le permite vivir tranquila se tienen que atender las necesidades de aquellos que más lo necesitan.
Ahora bien, es claro que creyendo firmemente que los robos comienzan cuando hay necesidad, cuando hay hambre, la solución está a la vista.  Entonces… ¿por qué no se habla de esta cuestión y las medidas toman otro rumbo?
Es mucho más fácil proponer más policías, más cárceles, menores detenidos y pagar con la misma moneda (la violencia genera más violencia), que ponerse en el lugar de la “otra” víctima, de aquel que sólo recibe indiferencia y oídos sordos.
Proponerse acabar con la pobreza, o en todo caso minimizarla al punto de lograr una igualdad necesaria, lleva un largo tiempo mediante un proyecto a muy largo plazo. Por lo tanto, al creer que la solución tiene que estar lista ahora mismo, ya que los candidatos y los mismos gobernantes tienen que mostrar claridad de conducción y demagogia pura, caemos en aquellas medidas que lastiman nuestro espíritu. Por qué no pensar lo siguiente: ¿qué hubiese pasado si hace 10 años, cuando este fenómeno comenzaba a mostrarse en las calles, se hubieran llevado a cabo proyectos de inclusión social verdaderos en donde las medidas más importantes estén ligadas a esta cuestión? ¿Hoy hablaríamos de esto, o el país sería diferente?
Claro, es una proyección estúpida porque jamás pasó, pero es la misma proyección que cuando dicen que las familias que viven en villas y asentamientos no quieren trabajar, que son cómodos y salen a robar porque quieren, porque les gusta; y que si les ofrecerían un campo para cultivar, o una vivienda y trabajo, lo rechazarían. Pregunto… ¿alguna vez alguien les ofreció algo así?
Sin duda, esta situación nos muestra la gran problemática a nivel social, que nosotros venimos marcando desde que la primera edición salió a la calle: el individualismo. Hay que intentar sacarse ese lastimoso pensamiento y mostrar solidaridad.
¿Alguien piensa en por qué algunas personas salen a roban, en los chicos de 8, 9 y 10 años que viven en la exclusión permanente, con el maltrato social, familiar e institucional?, ¿alguien se pone en el lugar del otro?, ¿alguna vez se acabará el maldito pensamiento de la comodidad?, ¿las soluciones se pensarán en voz de los que más necesitan, o sólo se seguirá escuchando a los mismos de siempre?, ¿habrá en algún momento igualdad de oportunidades?, ¿tomaremos conciencia de que de acabar con la pobreza y la desigualdad lo demás se soluciona solo?
En fin, volviendo al principio de la cuestión, la “inseguridad” se ha instalado para quedarse en voz de prácticamente todos. Pero para comprender que esto forma parte de lo que venimos diciendo y mostrar la postura que conduce la nota, digo:
Hoy, desde mi modesto pensamiento, veo como inseguro un  lugar en donde las bombas amenacen con la vida en todo momento, en donde el hambre mate niños, en donde chicos y adultos vivan en condición de calle, en donde la salud no sea correspondida, en donde se pierdan las tierras siempre por las mismas manos, en donde los derechos elementales no nos sean concedidos, en donde los que nos cuidan son socios de los delincuentes (jamás nos olvidaremos de Luciano Arruga), en donde el Poder sea el verdugo, el que persiga, amenace y mate; en donde el miedo conviva cotidianamente y no forme parte de una cuestión que tiene que ver más con hablar que con vivir.
Ahora pregunto, luego de todo lo comentado y reflexionado, ¿se puede hablar de “inseguridad” cuando nos roban el celular o la billetera en una esquina? 
Pensemos.
Los menores no son peligrosos, están en peligro.

Jorge Ezequiel Rodríguez




Día del escritor - 13 de junio   -  página 7





Espacio al lector y al escritor - página 8 y 9


Con tantos “peros”

Me deslumbra una pregunta,
mas no su respuesta.
Puños cerrados cerca del aire,
ave que se asoma escondiendo su vuelo.
Gestos, historias, palabras,
hechos concretos; imaginación deseable.
Camino a duros baches que extrañan aquella paloma,
la libertad hoy está, me dijeron, pero…
Nunca nos han enseñado a mirar al otro mundo
ni que el cerrar de la puerta
retumba por varios argumentos.
Hoy la libertad parece estar, pero…
Afirmación risueña ante preguntas contidianas:
 por qué y cómo cambiar,
me hacen parecer un loco fiero
que sólo busca el murmullo de sonrisas,
no las balas, no las invasiones,
no el asentir, no el bajar la cabeza para mirar nuestros propios pies.
La libertad está, me dijeron, pero…
Me dijeron tantas cosas
que podría dominar mi mundo
pero si gira al revés, el equivocado seré yo.
Sólo pretendo que las aguas viajen solas por las nubes,
que la paloma llegue a destino, sin antes sentir una ala humeante.
Me dijeron,  entonces, que la libertad está, pero…
Ser libre es un privilegio, arrancado del derecho
mas dónde están las manos humanas
cuando la indiferencia se muestra con una moneda.
 Pero… si aquella palabra hermosa se siente a los cuatro vientos
¿dónde está disponible para que la podamos tomar, sentir, abrazar?
Está aquí, me dijeron, pero… si el diablo nos mira desde arriba
tocando la propia tierra, arrinconando sus nostalgias,
tomando las manos ajenas; ya no habrá otra respuesta.
Si el diablo nos mira desde arriba, hoy comprendo aquellos “peros”.
Claro, de “peros” se ha formando la historia,
¿cómo hacer para que la libertad se aleje de ellos?
Mientras el diablo se ría desde arriba
habrá millones de “peros” esquivando las respuestas.


Jorge Ezequiel Rodríguez




Cuando las cosas salen como las cosas quieren

En esa época de árboles endebles,
en aquella ciudadela,
bastión cultural de próceres plateados,
de erguidas estructuras pétreas, 
Abadón rondaba nuestras cervezas
con el temible augurio colgando en su boca,
con la fractura impropia de vida llameando
en la hoja de su/nuestro plan.
“te voy a llamar” “llamame”
(Tronó la piel como si fuera hoy la fecha de la primera cortesía)

Trac vuela en viento, trac se acopla aquí dentro, retumba.

(…) - Silencio -

Parece que la pluma de oro persigue en algún sitio
la biografía rubricada
sin hallar el botón off,
sin poder hallarlo.
Acá carece de sentido todo reflejo en mis ojos
si no puedo ser ni la sombra de mi ser.
“salvame” “auxilio” (recuerdo en la noche ese grito pero no sé qué noche es)
Ya no es ayer, ni es hoy, ni mañana.
Sigo olvidado entre el umbrío y el más incierto penar.
Busco volver a ser, uno entre tantos, uno más.

(…) - Silencio -

En la plaza alguien grita esquizofrénicamente
que hace milenios El Señor resucitó de la eternidad
para expurgar toda tiniebla de mi ánima fracturada.
Mientras acá nada importa, nada.
Mientras no veo el alba, ni el ocaso.
Caigo sangrado a pedazos, soy el estigma de ser,
sin tu voz en mi voz, sin tu vos en mí.
“piedad” “piedad” (eco maldito que suena lejos y aún lo escucho)

(…) - Silencio -

Después, me rendí.
No puedo dominar el destino.
Fui al bar y al fin encontré la sortija:
una lápida entre hojas amarillas
una lápida entre hojas
una lápida entre
una lápida

- Silencio - (...)


Edú Vardé

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laculturadelamor@gmail.com






página 10







Continuidad de los parques - Julio Cortázar  -  página 11


Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
    Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.




Leer a Borges... sin prejuicios (nota de tapa) - página 13

Sentado en la mesa, rodeado de libros con el nombre de Jorge Luis Borges en sus tapas, atrapado por la burbuja de la imaginación, con la mixtura entre admiración plena, maestría escénica y contraposición ideológica, más la literatura representada por uno de sus mayores pilares, comienzo una  especie de análisis que surge con una pregunta que suena en mi mente de manera cotidiana: ¿Por qué es más reconocido el nombre de Borges que sus escritos, no es acaso su literatura la que le brindó el nombre?
Este es un fenómeno que sucede con varios escritores de los grandes. Desde mi lugar digo que forma parte de la poca lectura habitual y del hablar sin saber conformando el trillado mensaje de “hacerse conocedor, o culto” innecesariamente. Pero con Borges sucede otra cuestión más allá de ésta, no menos importante, que tiene que ver con su posición en el ámbito político; su anti populismo marcado, el apoyo brindado a las dictaduras argentina y chilena, la vinculación entre él y Pinochet luego de la entrega de un premio que el dictador le brindó al escritor argentino, en la que Borges elogió su persona y su mandato;  algo que impidió que el Premio Nobel de literatura se le sea concedido. Con mi distancia de su ideología, prefiero no hacer un juicio de valor sobre su persona, siendo consciente de que la nota no es referida a esta cuestión, sino a la lectura Borgeana; sumamente recomendable.
Pero con el tema de los textos de Borges sucede otro fenómeno, prácticamente extraño, que canaliza argumentos inválidos y tiene como fin, de manera involuntaria, la gran pena de alejar a mucha gente de los libros que hoy estamos recomendando. Ese fenómeno tiene que ver con un prejuicio incorporado, el cual dice que los textos de Borges son muy difíciles de leer y que uno antes de comenzar a leer sus cuentos tiene que tener un camino de lectura bastante importante como para comprenderlos. En parte, hay una realidad que indica que aquellos libros maravillosos cuentan con una intelectualidad y una complejidad formidable, pero eso… el “supuesto sacrificio de leer a Borges” lo tiene que dar a la luz el lector, aquel que se sienta, consume los cuentos y puede ofrecer un análisis propio de lo leído. De no ser así, aquel que intenta iniciar el camino borgeano choca con esa “complejidad dificultosa” y se aleja de leerlo, o en todo caso comienza a hacerlo pero con el prejuicio incorporado que en muchos casos hace inentendible la sencillez de algún relato. Al suceder esto, al alejarse del Borges escritor, se están perdiendo de algo majestuoso.
Por lo tanto, hoy recomiendo la lectura Borgeana como algo fundamental, algo que no se puede dejar pasar. En donde este gran escritor es capaz de transformar la realidad cotidiana en algo sumamente atrapante, extraño, novedoso, complejo y hasta mágico. Con el sentido, en esa manera de Borges de comprender el arte de escribir, de que un paisaje, un suceso, una historia o una imagen visualizada por nosotros como algo común, nos lleve al misterio absoluto y al máximo poder de la imaginación.
Hoy, tras cumplirse 25 años de la muerte de Jorge Luis Borges, y creyendo que la mejor manera de homenajear a un escritor es leerlo, recomiendo textos extraordinarios, para jugar imaginariamente con la sugestión de “El Aleph”, la ironía en “Los teólogos”, el mito universal en “La casa de Asterión”, la tradición argentina en “Biografia de Tadeo Isidoro Cruz”, con la fantansía de naturaleza e identidad en “El inmortal” y “El Zahir”, con el realismo en “El muerto”, “Funes el memorioso”, “Los dos reyes y los dos laberintos”… y tantos otros cuentos formidables, además de su poesía.
Lean a Borges quitándose de ante mano todo prejuicio. Sean ustedes quienes den la pauta de lo qué significan aquellos textos. Lean a este gran escritor y disfruten de una gran literatura.

Jorge Ezequiel Rodríguez


página 13





página 15






Historia: Manuel Belgrano por Pablo Bianchi - página 16 y 17

Curiosamente se elige como día de la bandera la fecha en que muere su creador y no el día en que esta fue utilizada por primera vez. Debe ser uno de los menores debates de la historiografía o de quienes arman el calendario oficial, pero no deja de llamarme la atención.
Manuel Belgrano antes de ser ese militar, que llevó la causa de la Revolución por gran parte del entonces virreinato del Río de la Plata, fue un notable abogado nacido el 3 de junio de 1770, recibido en España a los 23 años de edad. En Buenos Aires, luchará contra los ingleses en la invasión de 1806 y comenzará así una vida político-militar, que le  dará grandes alegrías como también muchas decepciones.
En 1808, abierta la crisis de la monarquía española por causa de la invasión Napoleónica, las noticias que llegaban al Río de la Plata generaron un clima de confusión. En la península se había formado una Junta Central en Sevilla que se declaraba soberana mientras durase la prisión de Fernando VII (recordemos que Napoleón había nombrado a su hermano José Bonaparte como Rey de España). A raíz de esta crisis Belgrano y varios criollos más apoyaron la idea de formar un reino independiente bajo el mando de la Infanta Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII y esposa de Juan VI de Portugal. Esta es una evidente muestra de un incipiente sentimiento independentista, claro que esto no era tan claro en la época debido a la dimensión de los acontecimientos en Europa, pero la situación de descontento por parte de los criollos, bajo el monopolio comercial español, hacía correr ciertos aires de independencia. Finalmente el proyecto carlotista no se llevará a cabo, acaso sobrepasado por la Revolución  de Mayo de 1810. Desencadenada esta, Belgrano ocupará el cargo de vocal en la Primera Junta, la cual buscaba hacerse jurar lealtad por todo el virreinato del Rio de la Plata. Es así que a este abogado le fue otorgada la tarea de dirigir una expedición al Paraguay con mínimos conocimientos militares. Formó un ejército y se encaminó en la difícil tarea. Obtuvo la primera victoria en Campichuelo  pero le siguieron varias derrotas, la expedición fracasó  y luego se intentó enjuiciarlo por su mal desempeño en el campo de batalla pero no pudo ser demostrado tal comportamiento debido a que quienes supuestamente declararían contra él no tuvieron más que halagos para el abogado devenido en militar.
Luego, bajo las órdenes del Primer Triunvirato en 1811, es enviado a Paraguay donde firma un tratado de amistad y auxilio reconociendo la autonomía del Paraguay. Al año siguiente es puesto al mando del regimiento de Patricios. Es en la ciudad de Rosario donde por primera vez se izará la bandera argentina, el 27 de febrero de 1812. La idea no fue bien recibida por Buenos Aires.
Nombrado Jefe del Ejército del Norte comienza una nueva etapa en la vida político-militar de Belgrano. Luego de la durísima derrota de Huaqui (20 de junio de 1811) el Alto Perú había caído en manos realistas, Viamonte se dirigirá a Salta donde será reemplazado por Pueyrredón y en marzo de 1812 Belgrano se hará cargo del devastado ejército. No sólo reina indisciplina en la tropa sino que Buenos Aires tampoco le otorga el apoyo económico esperado para semejante empresa.  Ante el avance realista Belgrano pone en práctica una estrategia de tierra arrasada trasladando al pueblo de Jujuy con todas las riquezas. Este episodio será conocido como el éxodo Jujeño (23 de agosto de 1812). El ejército revolucionario ganará la batalla de las Piedras y detendrá su marcha en Tucumán. Luego el 24 de septiembre obtendrán otra victoria en Campo de las Carretas (Tucumán). El 20 de febrero de 1813 el ejército revolucionario obtiene una victoria clave en Salta, todo el ejército realista al mando de Pío Tristán (compañero de Belgrano en Salamanca) se rinde  y tras entregar sus armas son puestas en libertad, medida que no le agradará a varios subalternos y  mucho menos a Buenos Aires.  Los acontecimientos hasta el mes de octubre son favorables a la causa revolucionaria, parte del ejército del Norte toma Potosí y el Alto Perú es nuevamente revolucionario. El 1º de octubre de 1813 el ejército realista derrota a Belgrano en Vilcapugio  y finalmente el 9 de noviembre de ese mismo año los revolucionarios son derrotados por las fuerzas de Pezuela en Ayohuma. Al año siguiente, el 30 de enero, Belgrano entrega el mando del Ejército de Norte a San Martín, dando fin a esta etapa turbulenta de su vida, en la que no sólo gana enemigos en Buenos Aires sino que su salud, afectada por el Paludismo, terminará en muy mal estado. Sin embargo todavía había más trabajo para este abogado, esta vez su destino será Europa.
En diciembre de 1814 el Director Posadas envía a Belgrano y a Bernardino Rivadavia en misión diplomática a Europa, entre sus instrucciones estaba felicitar a Fernando VII por su retorno al trono y buscar el apoyo de este para la independencia. De no ser así deberían buscar apoyo en otras potencias Europeas, evidentemente no fueron muy bien recibidos. La misión fue un fracaso  y no se consiguió nada de  lo que se proponía. España estaba dispuesta a recuperar América, de hecho para 1815 salvo el Río de la Plata todo el continente había caído nuevamente en manos de los realistas. A propósito de esta nueva situación se reúne un congreso constituyente en Tucumán (finalmente el 9 de julio declarará la Independencia) donde Belgrano será el promotor de una idea más que interesante: acorde con la coyuntura internacional propondrá una Monarquía Incaica, es decir, un Rey Inca con  capital en Cusco, esta idea fue rechazada principalmente por los diputados de Buenos Aires. Ese  mismo año es encomendado nuevamente al mando del Ejército del Norte  donde defenderán la frontera norte  pero también su ejército se vio inmiscuido en  las guerras civiles de la época. Finalmente  Belgrano debido a sus enfermedades dejará el mando en 1819.
En Buenos Aires el 20 de junio de 1820, en medio en una ciudad caótica y enrolada en la guerra civil, muere casi al mismo tiempo que la revolución que encabezó diez años antes, en la más extrema pobreza.
Para concluir brevemente creo que no debemos categorizar a los próceres, no podemos decir que haya uno mejor que otro, que merezcan estar en un billete de mayor denominación, etc. Sostengo firmemente que cada uno de nosotros debe hacer oídos sordos a las interpretaciones de la   historia oficial, la revisionista o a cualquier otra vertiente y formar mediante la lectura nuestro propio panteón de próceres a quienes admirar tanto por su vida privada como pública. Con esto no quiero decir que personajes nefastos merezcan admiración, esta aclaración se  hace necesaria debido a los tiempos que corremos donde aparentemente no existen los grises y hay que elegir entre opuestos y defenderlos a ultranza. Podemos notar, en este humilde artículo que sintéticamente repasa la vida de Belgrano, como este venerado prócer ha pasado por distintos grises a lo largo de su vida, desde proponer una Borbón como reina para el Río de la Plata, hasta postular un rey Inca y sin embargo a nadie se le ocurre (mucho menos a mí) decir que Belgrano haya sido un vende patria o algo por el estilo. La historia (como muchas cosas) no es tan simple como se cree a primera vista, a medida que se avanza con las lecturas podemos llegar a la incómoda situación de replantearnos ideas de toda la vida e incluso nuestras más firmes   posiciones ideológicas, como también puede darse el caso de reafirmar viejos conceptos. El camino del estudio nos depara destinos impensados.
Pablo Bianchi
Estudiante de 4to año del Profesorado de Historia ISDF 21 “Ricardo Rojas”, Moreno.



Aniversarios - página 18

Ron Wood (músico británico. Guitarrista del grupo de rock The Rolling Stones) nació el 1 de junio de 1947
Luis Franco (poeta y ensayista argentino) 1898 – 1 de junio de 1988
Charly Watts (músico británico. Baterista del grupo de rock The Rolling Stones) nació el 2 de junio 1941
Franz Kafka (escritor checo) 3 de julio de 1883 - 3 de junio de 1924
Día del aprendiz – 3 de junio
Aída Cartagena Portalatín (poeta y narradora dominicana) 18 de junio de 1918 – 3 de junio de 1994
Juan Calfucurá (cacique mapuche) murió el 4 de junio 1873
Domingo French (militar y revolucionario argentino) 21 de noviembre de 1774 – 4 de junio de 1825
Día Mundial del medio ambiente – 5 de junio
Carlos Mastronardi (poeta y ensayista argentino) 1901 – 5 de junio de 1976
Frédéric Dard (escritor francés) 29 de junio de 1921 – 6 de junio de 2000
Día del periodista – 7 de junio
Dorothy Parker (cuentista estadounidense) 22 de agosto de 1893 – 7 de junio de 1967
Henry Miller (novelista estadounidense) 26 de diciembre de 1891 – 7 de junio de 1980
Baldomero Fernández Moreno (poeta argentino) 15 de septiembre de 1886 – 7 de junio de 1950
Charles Dickens (novelista inglés) 7 de febrero de 1812 – 9 de junio de 1870
Miguel Ángel Asturias (escritor guatemalteco. Premio Nobel de Literatura en el año 1967) 19 de octubre de 1899 – 9 de junio de 1974
Ray Charles (cantante y pianista estadounidense) 23 de septiembre de 1930 – 10 de junio de 2004
Juan José Saer (escritor argentino) 28 de junio de 1937 – 11 de junio de 2005
Día Mundial contra el trabajo infantil – 12 de junio
Día del escritor -  13 de junio
Jorge Luis Borges (escritor argentino)  24 de agosto de 1899 - 14 de junio 1986
Giacomo Leopardi (filósofo y poeta italiano) 29 de junio de 1798 – 14 de junio de 1837
G. K. Chesterton (escritor británico) 29 de mayo de 1874 – 14 de junio de 1936
Martín Miguel de Güemes (militar, gobernador de Salta y patriota argentino) 8 de febrero de 1785 – 17 de junio de 1821
José Saramago (escritor portugués. Premio Nobel de Literatura en el año 1998) 16 de noviembre de 1922 – 18 de junio de 2010
Paul McCartney (músico, cantante y compositor británico. Ex integrante del grupo de rock The Beatles) nació el 18 de junio de 1942
Máximo Gorki (escritor ruso) 28 de marzo de 1868 – 18 de junio de 1936
Día del padre – 19 de junio
Manuel Belgrano (intelectual, economista, abogado, político y revolucionario argentino) 3 de junio de 1770 – 20 de junio de 1820
Día de la bandera – 20 de junio
Día Mundial de los refugiados – 20 de junio
Carlos Gardel (cantante y compositor argentino) 11 de diciembre de 1890 – 24 de junio de 1935
Alfredo Le Pera (letrista y escritor argentino) 7 de junio de 1900 – 24 de junio de 1935
Leopoldo Marechal (poeta, dramaturgo y novelista argentino) 11 de junio de 1900 – 26 de junio de 1970
Día del camarógrafo argentino – 29 de junio
Lillian Hellman (dramaturga estadounidense) 20 de junio de 1905 – 30 de junio de 1984
José Vasconecelos (escritor y filósofo mexicano) 28 de febrero de 1882 – 30 de junio de 1959




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